La importancia del Juego Libre

la importancia del juego libre

 

¿Te acuerdas cuando un palo era una espada; una caja, un coche 

o unas flores, la más bella corona? Seguro que sí. 

Eran momentos especiales en los que el mundo ordinario se diluía 

y daba paso a un espacio mágico en el que tenías el poder 

de convertir cualquier objeto en lo que tú necesitases.

No hace tanto tiempo que los niños y las niñas teníamos el poder de transformar los objetos cotidianos en elementos de entretenimiento. Cualquier elemento se podía convertir en el protagonista de un juego.

Pero el mundo ha cambiado y han llegado nuevas formas de jugar. Actualmente, los peques están tan saturados de estímulos y tienen su tiempo tan estructurado que hay poco espacio para disfrutar de esa magia y para experimentar libremente con el mundo que les rodea.

Recuerda que el juego espontáneo es una de las principales fuentes de aprendizaje en la infancia; así pues, hoy te invitamos a propiciar espacios y momentos para que los niños y las niñas disfruten del juego libre.

Durante las siguientes líneas vamos a reflexionar sobre su importancia, sus beneficios, los riesgos de no usarlo y por supuesto, el papel que tú, como adulto, desarrollarás en este tipo de juegos.

¿Qué es el juego libre? 

No todos los niños y las niñas tienen las mismas necesidades, pero todos necesitan tiempo de juego libre, un espacio de absoluta libertad en el que todo fluye y en el que pueden expresar sin límites y a su ritmo, lo que sienten.

En este espacio es el niño o la niña quién decide cuándo, cómo, con qué y con quién se juega. Son ellos quiénes establecen las reglas y la duración de la actividad.

A través del juego espontáneo crean, imaginan, experimentan e imitan situaciones de la vida cotidiana, descubren su entorno, se expresan libremente, manifiestan sus sentimientos, reproducen experiencias, adoptan distintos roles…

En definitiva, es una herramienta esencial para entender el mundo y para conocerse a uno mismo. Aunque, a veces, se deba romper las reglas y  arriesgarse.

Los pedagogos profesionales suelen coincidir en que el juego libre reúne una serie de características.

Características

  • Es voluntario
  • Es espontáneo
  • Es divertido
  • Es dinámico
  • Es estimulante
  • No tiene ningún propósito extrínseco 
  • Satisface necesidades o deseos

El pedagogo italiano, Francesco Tonucci, dice al respecto que “lo que posibilita el juego libre es que el niño no sea simplemente un espectador o alguien que sigue unas instrucciones sobre algo, sino que se convierte en protagonista, quien dirige la escena, la diseña y la vive intensamente, aún con los riesgos que conlleva”.

El papel de los adultos

La función de los adultos en el juego libre es limitada. Intervienen, al principio, para explicar los límites y luego se convierten en observadores lejanos para dejar espacio a los niños y niñas.

Su papel es mínimo. Como lo plantea Tonucci, se trata de “posibilitar los escenarios de juego donde podamos acompañar de lejos” y continúa diciendo, que “es necesario para el aprendizaje de la autonomía que van a ir adquiriendo poco a poco”. 

En muchas ocasiones, ser exclusivamente facilitadores del juego libre implica superar los miedos a  que se hagan daño, se metan en problemas, se ensucien o cuestiones más prácticas como las limitaciones de espacios y tiempo.

Beneficios del juego libre

El juego espontáneo es una herramienta evolutiva esencial para el desarrollo que potencia la adquisición del conocimiento y que ayuda a mantener vivo el deseo por seguir aprendiendo.

En estos espacios de libertad el niño se siente seguro y relajado por lo que se convierte en el ambiente perfecto para disfrutar de su fantasía e ingenio. 

Entre los muchos beneficios que tiene el juego libre destacamos la estimulación de la imaginación que es clave para favorecer el desarrollo de la creatividad que como ya sabes, es muy útil para solucionar los problemas cotidianos.

Otros beneficios nada desdeñables son:

  • Aumenta la curiosidad y la sorpresa
  • Desarrolla las competencias interpersonales
  • Favorece el aprendizaje
  • Fomenta la resolución de conflictos
  • Fortalece la memoria
  • Mejora las habilidades lingüísticas
  • Potencia el pensamiento lógico

El juego espontáneo también es esencial para desarrollar las habilidades sociales y aprender a gestionar las emociones; además, en estos espacios los niños y las niñas están a cargo de todas las decisiones por lo que fortalecen este aspecto tan importante en su vida.

Y lo mejor de todo es que adquieren estas capacidades con motivación, sacando sus propias conclusiones y disfrutando aunque se equivoquen.

Un derecho universal de los niños 

Con todo lo dicho, no es de extrañar que las Naciones Unidas declararon al juego un derecho universal de los niños y niñas.

El Comité sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas ha elaborado una Observación General que se concentra en el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, a fin de proporcionar a los gobiernos directrices sobre cómo cumplir sus obligaciones para con los niños. 

Recuerda que el juego es un mecanismo natural, no es aleatorio y  tiene una función importante en el desarrollo del cerebro. Es decir,  el juego modifica la composición y estructura de nuestro cerebro y facilita la memorización, la reflexión y la atención.

Riesgos de reducir el juego libre

Actualmente, el juego libre está muy devaluado y en muchas ocasiones, es considerado como una pérdida de tiempo. Sin embargo, este tipo de actividades de ocio permiten a los niños y niñas crear aprendizajes duraderos y centrarse mejor en las tareas que requieren atención.

Esta idea, tan generalizada en algunos entornos, junto a la sobreprotección de los adultos, un estilo de vida más sedentario, la falta de tiempo y de espacios para el juego, propician el declive de este tipo de juego. 

Además de beneficios tan importantes como la liberación de energía, el desarrollo de las habilidades sensoriales, el desarrollo motor y la exploración del mundo; el juego libre también tiene su propósito en la supervivencia y este es, quizá, el objetivo más importante.

Por todo ello,  debemos propiciar estos espacios de libertad pues como dice

Sturart Browm “El juego no es el enemigo del aprendizaje, sino es el compañero del aprendizaje” ,

En la actualidad no es fácil que un niño o niña pueda jugar libremente pues, en muchas ocasiones no se dispone de espacio, materiales o tiempo. 

Sabemos que  no es sencillo pero es necesario que todos los días los niños y las niñas tengan la oportunidad de jugar de un modo libre y no estructurado. 

El primer paso, quizá, sea reducir todos los estímulos externos y permitirles el aburrimiento. Pues el aburrimiento es previo al proceso de creación.

¿Tú qué haces cuando los ves  aburridos?

En este blog tenemos un artículo dedicado a este tema del que dejamos ESTE ENLACE por si quieres echarle un vistazo. 

Y para terminar, muchas gracias por estar aquí y ser parte de Tallerilerile.

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